lunes, 12 de noviembre de 2012

Mi primer día universitario


Aunque fue ya hace un buen tiempo, aún tengo noción sobre mi primer día de clases como universitario, recuerdo que la noche anterior no había podido dormir muy bien que digamos, pues me invadían las ansias de aventurarme en un mundo desconocido llamado universidad. Ese día madrugué bastante, más o menos a las 5:00 a.m., mientras me organizaba y desayunaba, mi madre, como toda buena madre, me daba consejos y me advertía sobre lo que allí podría encontrar, había llegado la hora de partir y si no estoy mal, sería la primer vez en que me subiría en un bus sin compañía, total, estaba invadido por los nervios. Luego de afrontar mis primeros temores llegué a la universidad, estaba realmente sorprendido, ya que en definitiva era un ambiente muy distinto al acostumbrado y como todo buen primíparo, me encargué de preguntar absolutamente todo lo que consideraba necesario para evitar extraviarme, ¿Dónde queda tal bloque?, ¿Cómo llego?, ¿Por dónde salgo?. Finalmente cuando ingresé al salón, percibí que la gran mayoría de los presentes estaban pasando por una situación similar, al fin y al cabo también se trataba de su primer día. De las clases no recuerdo nada en concreto, pues estaba más preocupado por otros asuntos, después de terminar las clases casualmente entablé una conversación con otro estudiante, con quien comencé a construir una amistad. Para culminar regresé en taxi, ya que después de esperar un considerable tiempo, nunca pasó el bus que me llevaría de vuelta. Entré a la casa, descargué el morral y me dije: he sobrevivido a mi primer día.

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